La inteligencia artificial en las PyMes versus en las Corporaciones
PyMe
La IA vino para darnos acceso ya no solo a información, a contar de este año podemos encargarle tareas, y en la medida que avanzan los días más especialista se va volviendo, hay menos errores y más eficientes y felices deberíamos estar todos.
Este es un paréntesis, a veces me da miedo escribir respecto de algo, porque cuando lo hago, cuando doy algo por sentado, algo logrado, pareciera que la vida me pone una prueba para dudar de aquellas afirmaciones, para decirme que en realidad no tenemos ese control que tanto añoramos y que solo se estuvo tratando de una racha o para poner a prueba mis convicciones e incluso mi fe.
Vuelvo a la nota…
Desde que comencé a trabajar con IA en versiones co-work (una forma donde le das permiso a la IA para que administre archivos dentro de tu computador, donde puedes ordenarlos como crearlos; con lo que se te ocurra) y luego de esfuerzos de Ultracode (un nivel de esfuerzo alto en la IA, son como muchos trabajadores ñoños que trabajan para ti) he descubierto una forma de trabajar que, si bien aún no logro comprender del todo, me ha generado una serie de avances que hace un par de semanas atrás ni siquiera lograba dimensionar e imaginar. Análisis detallados de mercado, de la competencia, desarrollo de soluciones, dashboards, y un extenso y aún en proceso de descubrimiento etcétera.
Como en cualquier empresa convivo con colaboradores y con distintos proveedores como el contador, la plataforma de Gestión de Personas, proveedor de contact center y la más crítica en la operación del negocio: el CRM (el sistema donde vive la agenda y la ficha de cada paciente).
Por mi parte voy con el acelerador al máximo -dentro de lo que me permite la espalda, es decir, lo que puedo pasar sentado frente al computador durante una jornada, ya que, como si fuera poco, un estado de lumbociática me tiene a punta de analgésicos y ejercicios guiados por kinesiólogos (ahí está la prueba de la que hablaba). Han sido semanas de harto foco, harta intensidad, ideas, planes, cambios, quizás una locura.
La diferencia de todo es que para mí ha sido una revelación, veo una tremenda oportunidad en todo esto y no niego que me genera mucha ansiedad tanto todo lo que puedo desarrollar como los resultados que sé que puedo lograr. Y claro, estamos en una PyMe donde además yo soy el cofundador y gerente, lo que hace que las decisiones vuelen como lo hacen las ideas por mi cabeza y por mi pantalla.
Mi ansiedad crece aún más ya que al frente, esos proveedores que mencioné antes no van a la misma velocidad, seguramente están usando las mismas y mejores herramientas que yo, sin embargo, en empresas de mayor tamaño los cambios suelen ser lentos, pese a que la tecnología nos favorece a todos, mientras más grande sea el animal más lento parece que le cuesta moverse y en este caso cambiar.
Y no voy a negar que he pensado en desarrollar soluciones propias, y así me evito la dependencia y el cuestionamiento.
En un año normal generaba uno o dos tickets de desarrollo, las últimas semanas he generado cerca de 15 y mordiéndome la lengua, quiero decir, con freno de mano para que no me bloqueen por hincha bolas.
Mi filosofía actual se traduce en mejorar por dentro, mejorar dentro del ámbito de acción y eso no significa que tenga un cohete en mis manos, ya que por dentro quiere decir dentro de tu organización y ahí pasamos a otro frente, la cultura organizacional y la capacidad que tienen las personas dentro de la empresa de entender la necesidad de los cambios, de adoptarlos y hacerlos propios del día a día.
Si bien en una empresa pequeña estos cambios pueden ser más rápidos, hay que reconocer que las personas los adoptamos a distintas velocidades, sin mirar el nivel de compromiso interior, porque si nos ponemos a pensar que los cambios no solo traen consigo una nueva forma de hacer las cosas, sino hacer más cosas - esto se puede poner cuesta arriba si, como dije antes, no logramos que los colaboradores hagan suyos esos cambios.
Y con todo esto ya bajé tres cambios, con ganas de ir en sexta velocidad, pero en una economía que nos tiene en primera -aguantando-.
Sigo con el poder en mis manos, con el poder de mejorar muchas cosas, pero sin atorar a mis proveedores y a mis colaboradores.
Voy en tercera cuando podría estar volando.

Fili, mi ñoño más fiel.